Mejor filamento PETG: guía de compra

Introducción

Si has llegado hasta aquí, ya has decidido que tu pieza necesita PETG. Buena elección para algo que tiene que trabajar. Pero ojo, porque no todos los PETG son iguales, y la diferencia entre uno bueno y uno malo no está en el color ni en el precio, sino en cosas que no se ven en la foto: la consistencia del diámetro, si viene seco de fábrica y la calidad del polímero. Un mal PETG te da atascos, un stringing imposible de calibrar y piezas frágiles aunque el material, sobre el papel, aguante. Esta guía te enseña primero en qué fijarte y luego te propone filamentos concretos que cumplen esos criterios.

Qué mirar al comprar filamento PETG

Tolerancia del diámetro

Es el dato más importante y el que casi nadie mira. El filamento debe mantener un diámetro constante a lo largo de toda la bobina. Para filamento de 1,75 mm (el estándar de casi todas las impresoras), el listón de calidad está en ±0,02 mm. Si el diámetro baila, el caudal de material cambia sobre la marcha: unas zonas salen con poco plástico y otras con demasiado, y aparecen atascos y defectos que no vienen de tu configuración, sino del propio filamento.

Y cuidado con una trampa: muchos anuncios ponen “±0,02 mm” en el título, pero eso es una afirmación de vendedor, no una garantía. Lo que de verdad separa a un fabricante serio es que publique una ficha técnica que respalde ese número. Prusament, por ejemplo, lo documenta, pero muchas marcas de Amazon lo escriben en el título sin datasheet que lo sostenga. Si el dato sólo aparece en el anuncio y no en una ficha técnica, trátalo como marketing.

Que venga seco y sellado al vacío

El PETG es higroscópico, es decir, absorbe humedad del aire (lo viste en la guía de PLA vs PETG). Un filamento que ha cogido humedad imprime con burbujas, chasquidos y stringing por mucho que calibres. Por eso importa cómo te llega porque un buen PETG viene en bolsa sellada al vacío y con una bolsita de desecante dentro. Si llega suelto o en una bolsa abierta, puede venir ya tocado de fábrica. Y aun comprando bien, con el tiempo tendrás que secarlo tú, algo que vemos en la guía del secador.

Precio por kilo (y por qué varía tanto)

Aquí te encuentras un abanico que despista: un PETG de 1,75 mm puede costar de unos 14 €/kg a más de 50 €/kg, y muchas veces es material equivalente. La marca básica de gran superficie (tipo Amazon Basics) ronda los 15 €/kg y cumple para piezas sin exigencia. Las marcas que controlan y documentan su tolerancia (como Prusament) se van de 35 €/kg para arriba, y ahí pagas consistencia bobina a bobina, no marketing.

La forma sensata de verlo es que no busques el más barato ni el más caro, sino el más barato que documente su tolerancia y venga bien embalado. Para piezas funcionales que tienen que salir a la primera, ese sobrecoste se paga solo en impresiones que no tiras a la basura. Para prototipos rápidos donde la pieza da igual, un PETG básico te vale.

Temperatura de impresión

El PETG imprime a mayor temperatura que el PLA, pero no existe un número único porque cada marca tiene el suyo. Si miras varios datasheets, la temperatura de boquilla se mueve entre unos 210 y 250 °C, y la de cama varía muchísimo, desde 40 o 50 °C en algunos PETG hasta 80 o 90 °C en otros. Por eso un valor universal no sirve de nada.

Lo útil al comprar es otra cosa: que el fabricante indique su rango recomendado y que encaje con lo que tu impresora puede dar (casi todas llegan de sobra). Un PETG que documenta sus temperaturas en la ficha técnica o en la caja lleva control de calidad detrás. Uno que no indica ninguna, o que pide valores muy raros, es sospechoso. Un apunte práctico: cada bobina, incluso de la misma marca, puede pedir un pequeño ajuste fino. Empieza por el valor medio del rango del fabricante y ajusta desde ahí.

Nuestras recomendaciones

En Primera Capa no recomendamos un filamento que no hayamos probado. Estamos montando el banco de pruebas y, en cuanto tengamos varios PETG pasados por impresora, esta sección se llenará de recomendaciones concretas, con sus aciertos y sus pegas reales. Mientras tanto, esto es lo que debes buscar según tu caso:

Si quieres fiabilidad ante todo: un PETG que publique su tolerancia en una ficha técnica de verdad (no solo en el título del anuncio) y que venga sellado al vacío con desecante. Pagarás algo más por kilo, pero es lo que separa una bobina que imprime a la primera de una lotería.

Si buscas gastar poco y la pieza no es exigente: un PETG de marca básica en la banda de entrada de precio te sirve para prototipos y piezas sin requisitos. No esperes consistencia perfecta bobina a bobina, pero cumplirá.

Si necesitas prestaciones concretas como más resistencia térmica, fibra de carbono o acabados especiales entran en juego los PETG técnicos y premium. Es terreno que estamos probando y volveremos con nombres cuando podamos hablar por experiencia, no de oídas.

Estamos probando filamentos para recomendar solo lo que hayamos usado de verdad. Aquí irán nuestras recomendaciones concretas, con sus aciertos y sus pegas.

Conclusión

Elegir un buen PETG no va de acertar con la marca de moda, sino de saber mirar: tolerancia documentada, embalaje sellado, precio coherente con lo que necesitas y un rango de temperatura que tu impresora pueda dar. Con esos cuatro criterios en la cabeza, distingues un filamento serio de uno que solo tiene un buen anuncio, aunque nunca lo hayas comprado antes. Y cuando tengas la bobina en casa, recuerda que el PETG absorbe humedad, así que guárdalo bien y sécalo cuando toque. Pero eso es otra guía.